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9 de agosto de 2018

[NOTA] Pablo Alborán emociona a Tarragona (+ FOTOS)


Colas y colas de fans esperaron a Pablo Alborán durante horas hasta que a las ocho de la tarde abrieron puertas y la pista empezó a llenarse. Fue a las diez de la noche cuando el malagueño apareció en el escenario, muy contento y puntual. Los fans, a pesar del calor, estaban muy emocionados y lo recibieron con saltos de alegría.

El concierto comenzó con la canción 'No vaya a ser' y siguió con 'Quién'. Tras la pista y todas las gradas, se podía observar que no quedaba ninguna plaza libre y el público estaba muy entregado.
'Prometo' es el cuarto álbum de estudio de Alborán, lanzado en noviembre de 2017. El cantante tiene en el mercado cuatro álbumes de estudio, dos álbumes en vivo, ocho sencillos, nueve vídeos musicales y varias colaboraciones. Desde su debut, en 2010, el artista ha obtenido numerosos premios y reconocimientos. Ha permanecido número uno en ventas durante 36 semanas en Portugal (con Tanto y En Acústico) y 60 semanas en España, con sus tres discos.

Y así demostró su éxito en Tarragona, muy acogedor con el público que le rodeaba. El concierto finalizó a las doce de la noche cuando recurrió a dos canciones que han marcado su carrera musical: 'Solamente tú' y 'Prometo'.

Fuente: Diari de Tarragona


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8 de agosto de 2018

[NOTA] Pablo Alborán reiteró su éxito presentando “Prometo” en el festival de Porta Ferrada (+ FOTOS)


Apuesto, pero sin pasarse, de un guapo sin misterios. Simpático, pero no particularmente expresivo, ya que sus palabras no pasan de ingreso en oratoria. Humilde, pues pese a llevarse los focos principales, su atavío “negro paso desapercibido”, no le diferenciaba de la media docena de músicos que le acompañaban en el escenario, también de negro. Y cantante competente con registro de tenor y una voz flexible apta para las ornamentaciones. Cuatro ases a la vista de todo el mundo de Pablo Alborán, aspirante a baladista por excelencia de nuestro panorama musical y en concienzudo apuntalamiento de una trayectoria que comenzó fulgurante y ahora debe mantener en esa carrera de fondo que es el éxito. ¿Lo tiene?, sí, pero mantenerlo es el reto, y aumentarlo le puede dar ese título de baladista plenipotenciario al que aún aspira. Aunque hay veces que parece haberlo conseguido.

Sant Feliu de Guíxols. La noche juega al escondite con la lluvia, y para descubrirla llena el cielo de relámpagos. Pasados unos instantes de las 22:30h una luz ciega el cielo y seca la lluvia, es Pablo en el escenario. Ellas, de todas las edades, ya no tienen ojos para otra cosa y sus gargantas desafían los agudos más hiperbólicos. Parecería que ya es el baladista que aspira ser. Las letras de las primeras canciones son replicadas por una platea encendida. Pocas cosas tan hermosas como esa locura de entrega femenina, tan diferente del vocerío saltarín y físico de ellos, los chicos. Ellas se van en la mirada, parecen nutrirse con lo que ven más allá de lo que ven. Pablo sonríe y al flexionar el brazo para acercarse el micro a la boca marca un diámetro de bíceps en ese punto justo que ni es de estiba ni de frasco. Nadie mira hacia arriba, donde el cielo, olvidado como un amante de juventud, llama la atención iluminándose ingenuamente como el náufrago que grita en medio del mar. No es difícil sentir lástima por él y su pueril muestra de poderío. Ya nadie más le mirará en las siguientes dos horas.

El amor, monocultivo de la noche. Más en concreto aunque generalizando, los primeros quince minutos del amor, cuando todo es volcánico y no hay nada más porque nada más es necesario. O se está viviendo en ese cuarto de hora o se añora en las letras de Pablo. Y cala. Incluso entre las señoras que con su marido, impávido, al lado, saben hace decenios que incluso los volcanes más activos no erupcionan eternamente. Y cala, pese a frases de romanticismo astronómico como “en Saturno viven los hijos que nunca tuvimos/ en Plutón se oyen gritos de amor / en la Luna gritan a solas tu voz y mi voz”. Sí, con Pablo el amor lo puede todo y en el peor de lo casos, siempre nos quedará la almohada que… “no suele mentir”, como asegura en “Saturno”, la canción astronómica en cuestión.

Pasa el tiempo y la emoción no cede, todo y que entre canción y canción transcurre suficiente tiempo como para rebajar la tensión y rebajar el dinamismo de la actuación. Las parejas aprovechan el tiempo para mirarse con gestos de ternura. En las pantallas también hay cosas que mirar, pero las miradas sólo hacen acuse de recibo cuando es la imagen de Pablo lo que se proyecta. Cierra los ojos, aflamenca su voz, caracolea con las melodías, bromea con su cuerpo conocedor de las pasiones que desata y habla muy de tanto en tanto para decir más bien poco, que está feliz esa noche y que casi se siente de allí porque así se lo hace sentir el respetable. Todo el mundo sabe que también en Sigüenza y en Astigarraga, pero con pequeñas mentiras se construyen grandes verdades. Por fin llueve, pero es en el escenario, en la pantalla, cuando suena “Por fin”. El concierto camina hacia el silencio final y Pablo puede sentir que una vez más ha triunfado. Dicen que es una droga de la que nadie se aburre.
Quien lo dude habría de haber estado en Sant Feliu de Guíxols cuando sonó “Vívela”, cierre de la noche. Y a por la siguiente dosis. La vida del éxito convierte al público en traficante de popularidad. ¡Qué pánico el olvido!

Fuente: El País


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4 de agosto de 2018

[NOTA] Pablo Alborán conquista Palma con su romanticismo y sensibilidad (+ FOTOS)

 

La de este viernes era una de esas noches pegajosas en las que no corre ni una pizca de brisa; súmenle un lleno hasta la bandera (8.000 personas, rozando el sobreaforo) y echen cuentas... Una sauna turca es lo que parecía la plaza de toros de Palma.

Por la tarde, el coso ya era tierra de mujeres, ojeaban el móvil y conversaban impacientes mientras hacían cola para asegurarse un lugar en vanguardia. Eran la avanzadilla, los primeros centenares de gargantas en recibir el Prometo Tour del malagueño de oro, Pablo Alborán. El clima se tensionaba por momentos. Chicas jóvenes –y no tan jóvenes– apostadas frente a la puerta, listas para el sprint que culmina en las codiciadas primeras filas.

A las 21.30, en lugar de toros bravos, la arena estaba tomada por ellas, que aguardaban impacientes al novio platónico de voz susurrante y abrasadora. Se veían pocas figuras masculinas, novios en calidad de acompañantes, la mayoría. Y 13 minutos sobre la hora prevista aparecía Alborán, que dejó al borde del knock out a las primeras filas. Sin duda, las horas de espera no habían caído en saco roto, ahora podían disfrutar, casi tocar, a su ídolo. El resto debía conformarse con ver su imagen por las pantallas.

La entrada del artista desató un griterío impropio de otros géneros musicales. La noche arrancaba, mientras las luces del espectáculo se alternaban con los flashes del público, un ritual que cesó cuando el andaluz deslizó las primeras estrofas de No vaya a ser, un medio tiempo optimista incluido en su último disco, Prometo. La reacción del público estremeció los cimientos del recinto, que sigue teniendo una acústica muy pobre. Alborán y sus fans se sumergieron en un karaoke multitudinario que hizo subir la temperatura, aquello ya parecía un horno. «Mallorca quédate conmigo», dedicó a su parroquia. La locura. Siguió la música y luego más parlamentos: «Buenas noches familia, por fin aquí, tenía muchas ganas, de corazón».

Del desgarro amoroso a la fiesta, el espectáculo desplegó distintas fases e intensidades, aunque todas transitaban la emoción. Una emoción compartida con los cinco músicos que arropaban al artista, aunque el malagueño demostró que un piano y su voz le bastan para emocionar. Interpretó baladas (La escalera) y medios tiempos (Pasos de cero), que alternó con otras secciones más rítmicas de su repertorio (Dónde está el amor), manteniendo su voz siempre por encima de la instrumentación, como Dios manda.

El hombre de la noche demostró que conoce el oficio, derrochó simpatía y no dejó de interactuar con sus anfitriones, sin duda sabe como llegar al público. Le ayuda su humildad, una condición que ha convertido en su estandarte, porque Alborán es un anti divo que cultiva su perfil bajo. Pero es que además el muchacho toca la caja, el piano, la guitarra, tiene voz y no recurre a absurdos cambios de vestuario. Austeridad máxima, para que quede claro que basa sus conciertos en lo que sabe hacer y no en lo que sabe vender.

Tablas no le faltan, creció escuchando pasodobles, boleros, baladas napolitanas y tango, sin apartar la vista de los estandares del mercado, una buena escuela la suya, no hay duda.

Fuente: Última Hora


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2 de agosto de 2018

[NOTA] Alborán ilumina la noche de Starlite (+ FOTOS)


Un día después de hacer realidad su sueño de actuar el en Teatro Real de Madrid y a las pocas semanas de haber alcanzado el quinto disco de Platino gracias a su nuevo álbum, Prometo, el malagueño Pablo Alborán acudía  esta noche al escenario de Starlite para deslumbrar con sus canciones a un auditorio rendido a sus pies desde el primer minuto.

Temas como 'No vaya a ser', 'Pasos de cero', 'La escalera', 'Recuérdame', 'Quimera', 'Te he echado de menos', 'Saturno' o 'Solamente tú' hicieron las delicias de los admiradores del cantante, que en todo momento se mostró cercano al público y emocionado de volver a su tierra –Alborán inició la gira española del Tour Prometo en Málaga el pasado mayo– y cantar para sus paisanos.

A sus 28 años, el malagueño contabiliza 42 discos de platino y el reconocimiento unánime crítica y público. Antes de arrancar su actual gira, el malagueño se mostraba ilusionado por saber cómo recibiría el público su nuevo espectáculo. «A nivel visual, de luces, es tan diferente a lo que hemos hecho otros años», confesaba. Las cerca de 3.000 personas que acudieron a la cantera Nagüeles fueron testigos de un recital único, además de bello y emocionante. Tal y como demostró anoche en Marbella, Pablo Alborán está en su mejor momento.



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1 de agosto de 2018

[VÍDEOS] Reportajes sobre Pablo Alborán y su concierto en el Teatro Real en TV


Que el concierto de anoche de Pablo fue muy importante, no cabe ni la menor duda. Por ello, algunos medios se hicieron eco de la mágica noche en el Teatro Real.

Telediario 2 - La 1


Canal Sur Noticias


Corazón - La 1